El borde carmesí de tus labios establece los limites del mar.
No sé que digo.
Yo no he visto el mar. Ya no he probado tus labios. Seguro no son carmesí.
Y hablando de fronteras tú, yo. El tiempo. La distancia. La ubicación. La actitud. El dinero. La durabilidad de tu cariño. La constancia de las palabras. La poca o mucha atracción de nuestros cuerpos separados. La memoria del cuerpo. Los hábitos. Los vicios. Las virtudes. Los demás labios. Los demás ojos. Todo el mar que nos queda por recorrer. Bienamada.
miércoles, 29 de agosto de 2012
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