sábado, 26 de julio de 2014
Bosley-Godinez-Muerte
Todo era culero. Ese vato hablando de las relaciones internacionales, de patrimonios culturales, de compra y venta de bienes, de recursos materiales. El que estaba a mi lado, citando a Pacheco, la de a un lado de él citando a Jodorowsky. Y ese vato no dejaba de hablar de relaciones, de putas relaciones internacionales. Yo pensando en Alejandro, me dijo que por respeto a mi nación no fuera, pero fui. Porque soy inquieto, porque necesito más. Por ego, claramente. Hablaban de estar en contacto con los suyos, con la cultura. Pinche basura. Nomás basura. Y pensar que me bañé ese día. Había cinco morras que no me quitaban los ojos de encima. Me rasuré y las morras no me quitaban las piernas de encima. Me puse a hablar y las morras no me quitaban la boca de encima. Yo pensando en cómo chingaos hicieron los jardines de Babilonia, no mames, se han de haber tardado años cabrón. Pero ese pendejo no se callaba y sabía en ese momento, ese pinche momento, que no tuve que haber ido. Ingrid se fue. Beto también. Pinches suertudos. Yo no sé decir que no. Ni salirme en medio de algo. En ese momento supe que mi credibilidad, si alguna vez la tuve, la perdí. Y lo siento. Porque tendré que escribir. Escribir de cómo perdí mi reputación antes de tenerla. De cómo quemé mis poemas antes de publicarlos. De cómo pensaba leer en frente de cientos de personas, sabiendo que cualquiera podría haber escrito mejor que yo. Mejor que yo. Ésa es la palabra. Mejor. Mejor que yo parafraseando a Nerudita en las canchas cuando Isla Negra parecía más cercana, mejor que yo haciendo poemas en servilletas en los quince años de mis primas. Cualquiera mejor. De eso no queda nada. Para qué le escribo, si su corazón es un comité del PRI, sucio y promiscua. Vanidoso y desmembrado. A qué me quedo, suspirando por leer al pecho de los sordos. A qué.
jueves, 24 de abril de 2014
sábado, 19 de abril de 2014
Camino hacia mí
La cama de un niño se moja,
arrastrando el sexo de una mujer.
Los sueños despiertan,
toman la almohada,
duermen al niño,
despierta el hombre.
El hombre cual recién nacido,
infla el diafragma,
se come sus huesos
blando como el engrudo.
Yo, en el kinder, en el rincón,
autista, sordo de maestros,
ególatra.
Mitad del día inglés, mitad del día español.
unas horas me encuentro besando a la más bonita del salón.
Otras horas comiendo el engrudo de mi ser.
miércoles, 19 de febrero de 2014
cortinas.
Los niños flecha me cazaron. Me ataron a un árbol de cerezo, cortaron la cuerda a un estanque de peces koi. Uno me tomó del brazo, que se volvió aleta. El sol descendió del horizonte. tocó las pupilas del estanque. Todos lucíamos un naranja envejecedor. Sabíamos que moriríamos. En mi espalda se quemaron los icebergs. En mi lecho se acostaron las flores.
lunes, 27 de enero de 2014
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