jueves, 1 de septiembre de 2011

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Me planté circundando tu orilla,
Limpiando la arena de la playa,
rascando el mar, viviendo en percebes.
Viví bajo cien leguas,
eres azul.
Eres azul.
Ahora te creo.

El poeta muere, la poesía vive

Yo recuerdo mis palabras. Las recuerdo más ahora porque se cumplen.
Fuí el profeta de tu aún corta línea vital. De tus pasos. Yo quité las rocas, limpié la escarcha. Y fruncí cada desperfecto (perfectamente).
Y he aquí mi piel. Cansada del martirio que no existe. Que se eleva a mi mente como una burbuja.
Sólo existe algo maldito. Un hoyo en todo este tul de oro rojo.
Llevaste letras, cobijas, especulaciones.
Me dejaste agujeros.
y tus ojos prometieron una daga de plástico.